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Nuestros yacimientos arqueológicos son como la historia, y como ella inviolables. Ellos deben conservar la memoria de los grandes sucesos nacionales y ceder tan solo a los estragos del tiempo.

Los Petroglifos de Huancor.

Por Max Uhle, Explorations at Chincha, 19 Septiembre 1924.

Diez leguas hacia el interior desde Tambo de Mora hay petroglifos en el Valle del río Chincha (río San Juan), entre Huancor y Santa Rosa cerca de Yauri-tambo, nombre este último que significa "puerto de cobre" en Quechua. Unos 160 m. hacia el sureste, una colina ladea desde la derecha hasta el lecho del río.
Bloques de roca yacen al pie de la ladera. Hay una vieja mina de cobre unos 90 m. por encima de la carretera y restos de carbón 30 m. más arriba. Como el cobre ha sido trabajado en tiempos españoles vestigios de la antigua minería autoctona han sido borrados, sin embargo hay pocas dudas de que los petroglifos encontrados en un área de 60 m. de ancho, aproximadamente 50 m. directamente debajo de la mina, refieren a esto ultimo.
Estos petroglifos parecen haberse originado en relación con la mina de cobre en el lugar, ya que no existen en cualquier otro sitio en las inmediaciones. Que el nombre Yauri-tambo sea Quechua no excluye que la mina haya sido trabajada en tiempos pre-incas.

  • Published on: Explorations at Chincha, 19 Septiembre 1924.
  • by: Max Uhle
  • Biblioteca: Boletín APAR.

Quilca o Arte Rupestre
El Arte de Escribir.

Breve Introducción.

La avaricia inicial de los españoles por el oro y los tesoros oscureció su asombro por encontrar en Perú, esa tierra desconocida de los confines del mundo, una avanzada civilización con ciudades y caminos, palacios y templos, reyes y sacerdotes y religiones. La primera oleada de sacerdotes que acompañaron a los conquistadores se inclinaron por destruir todo lo que tuviera que ver con la «idolatría» de nosotros los peruanos. Pero los sacerdotes que les siguieron -que, en aquella época, eran los eruditos de su país- se vieron expuestos a las explicaciones de los ritos y creencias nativas a través de los nobles peruanos que se habían convertido al cristianismo. La curiosidad de los sacerdotes cristianos se agudizó al darse cuenta de que los peruanos andinos creían en un Creador Supremo y que sus leyendas daban cuenta de un Diluvio. Y resultó que muchos detalles de aquellos relatos locales eran extrañamente similares a los relatos bíblicos del Génesis. De ahí que fuera inevitable que, entre las primeras teorías referentes al origen de los «indios» y sus creencias, emergiera como idea principal una relación con las tierras y el pueblo de la Biblia. A la vista de tales teorías sobre el origen bíblico israelita, la jerarquía católica en Perú, después de aquella primera ola de destrucción, se puso en marcha para registrar y preservar el legado peruano. A clérigos locales, como el padre Blas Valera (hijo de un español y de una peruana), se les animó a plasmar por escrito lo que sabían y habían escuchado. Antes de que finalizara el siglo XVI, se hizo un esfuerzo concertado y patrocinado por el obispo de Quito para compilar historias locales, evaluar todos los lugares antiguos conocidos y reunir en una biblioteca todos los manuscritos relevantes. Gran parte de lo que se ha sabido desde entonces se basa en lo que se aprendió en aquel momento.
En 1628 llego al Perú un español llamado Fernando Montesinos, intrigado por estas teorías, y aprovechándose de los manuscritos reunidos, consagró el resto de su vida a la recopilación de una amplia historia cronológica de los peruanos. Alrededor de 20 años más tarde, finalizó una obra maestra titulada Memorias antiguas historiales del Perú, y la depositó en la biblioteca de San José de Sevilla en España. Allí estuvo olvidada y sin publicar durante dos siglos, hasta que se incluyeron fragmentos de ella en una historia francesa de las Américas. El texto español integro vio la luz en 1882.
Cuarto libro de “Crónicas de la Tierra”., LOS REINOS PERDIDOS, ZECHARIA SITCHIN.

Petroglifos de Huancor Chincha Perú.

Serpientes Entrelazadas? Motivo muy recurrente.
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Imagenes de Huancor en Chincha Perú.

"Escritos en Piedra", Chincha Perú.


Petroglifos de Huancor Chincha Perú.

Piedras de Huancor.
Formación Natural o Colocadas deliberadamente.


Escritura del Antiguo Peru.

El Pergamino Real.

Von Tschudi determinó que la escritura comenzaba por la izquierda, después continuaba en la segunda línea desde la derecha, en la tercera línea volvía a comenzar desde la izquierda, y así sucesivamente (como de arado de buey), serpenteando. Concluyó también que estaba escrito en la época en que se adoraba al Sol; pero no pudo ir más lejos.

Escritura Pictográfica o Jeroglífica.

La ciencia principal de aquella época, según Montesinos, era la astrología; y se conocía el arte de escribir, sobre hojas procesadas de llantén o sobre piedras. Durante el reinado del quincuagésimo octavo monarca, «cuando se completó el Cuarto Sol», se llevaban 2.900 años desde el «Diluvio». Montesinos calculó que fue el año en que nació Jesucristo. Aquel primer imperio de Cuzco, comenzado con los Hijos del Sol y continuado con unos reyes-sacerdotes, tuvo un amargo final durante el reinado del sexagésimo segundo monarca. En su tiempo, ocurrieron «maravillas y portentos». La tierra tembló con terremotos interminables, los cielos se llenaron de cometas, augurio de una inminente destrucción. Tribus y pueblos comenzaron a correr de un lado a otro, entrando en conflicto con sus vecinos. Llegaron invasores desde la costa, incluso desde más allá de los Andes. Hubo grandes batallas; en una de ellas, el rey cayó bajo una flecha, y su ejército huyó presa del pánico; sólo sobrevivieron a las batallas quinientos guerreros. «Así se perdió y se destruyó el gobierno de la monarquía de Perú -dice Montesinos-, y se perdió el conocimiento de las letras.»
La veracidad de los datos de Montesinos puede recibir un apoyo adicional si se demuestra que tenía razón en lo referente a la existencia de escritura en los tiempos del imperio antiguo. Y nos encontramos con que Cieza de León sostiene el mismo punto de vista, afirmando que «en la época precedente a los emperadores incas existió escritura en Perú... sobre hojas, pieles, tejidos y piedras».

Los pocos que quedaron abandonaron Cuzco, dejando tras de sí tan sólo a un puñado de sacerdotes para que cuidaran del templo. Se llevaron con ellos al joven hijo del rey muerto, aún un niño, y encontraron refugio en un escondrijo de las montañas llamado Tampu-Tocco; durante todos aquellos siglos de exilio, los conocimientos fueron disminuyendo y la escritura se olvidó. En el reinado del septuagésimo octavo monarca, cuando se alcanzó el hito de los 3.500 años desde el Comienzo, alguien comenzó a revivir el arte de la escritura. Entonces, el rey recibió una advertencia de los sacerdotes referente a la invención de las letras. En su mensaje explicaban que había sido el conocimiento de la escritura el que había causado las pestes y las maldiciones que habían llevado a su fin la monarquía de Cuzco. El deseo del dios era «que nadie se atreva a utilizar las letras o a resucitarlas, pues de su empleo vendrían grandes males [de nuevo]». Por tanto, el rey ordenó «por ley, bajo pena de muerte, que nadie traficara en quilcas, que eran los pergaminos y las hojas de árboles sobre los que se solía escribir, ni utilizara ningún tipo de letras». En su lugar, introdujo el uso de quipos, los ramales de cuerdas de colores que se utilizaron a partir de entonces con fines cronológicos.
Un elemento clave en la presentación de Montesinos es la existencia de un antiguo imperio, de un linaje de reyes en Cuzco que finalmente se vieron obligados a dejar la capital y a buscar refugio en un apartado lugar de las montañas llamado Tampu-Tocco. Este período duró un millar de años; por fin, se eligió a un joven de noble estirpe para que llevara al pueblo de vuelta a Cuzco y fundara la dinastía inca. ¿Existió un Tampu-Tocco, y sería un lugar identificable a partir de las señales que diera Montesinos? Esta pregunta ha intrigado a muchos. En 1911, Hiram Bingham, de la Universidad de Yale, buscando las ciudades perdidas de los incas, encontró el lugar; en la actualidad, se le llama Machu Picchu. Bingham no estaba buscando Tampu-Tocco cuando puso en marcha ésta su primera expedición; pero después de volver una y otra vez y de las exhaustivas excavaciones que se realizaron durante más de dos décadas, llegó a la conclusión de que Machu Picchu era en realidad la perdida capital provisional del Antiguo Imperio. Sus descripciones del lugar, que siguen siendo las más completas, se encuentran en sus libros Machu Picchu, a Citadel of the Incas y The Lost City of the Incas. La razón principal para creer que Machu Picchu es la legendaria Tampu-Tocco es la pista de las Tres Ventanas. Montesinos anotó que «en el lugar de su nacimiento, el Inca Rocca ordenó que se hicieran unas obras consistentes en un muro de albañilería con tres ventanas, que eran el emblema de la casa de sus padres, de los cuales descendía». El nombre del lugar al cual la casa real había ido desde la afligida capital, Cuzco, significaba «refugio de las tres ventanas».
  • Published: Crónicas de la Tierra,
  • by: Zecharia Sitchin.
  • Biblioteca: Leer en Web.

Escritura de la Antiguedad Quilcas

Muchos expertos sudamericanos se unen ahora a los antiguos cronistas en la creencia de que los nativos de aquellas tierras tenían una o más formas de escritura en la antigüedad. En numerosos estudios se habla de petroglifos («escritos en la piedra»), que se han encontrado por todas partes, en donde se observan diversos grados de escritura pictográfica o jeroglífica.

Rafael Larco Hoyle, La escritura peruana preincaica, sugería, con la ayuda de imágenes, que el pueblo de la costa hasta Paracas estaba en posesión de una escritura jeroglífica similar a la de los mayas.

Arthur Posnansky, el destacado explorador de Tiahuanacu, presentó voluminosos estudios en los que demostraba que los grabados que aparecían en los monumentos eran de una escritura picto-gráfica-ideográfica -un paso anterior a la escritura fonética. Y un famoso descubrimiento, la Piedra de Calango, sugiere una combinación de pictogramas con una escritura fonética, quizás incluso alfabética.

Uno de los mayores exploradores de América del Sur, Alexander von Humboldt, trató de este tema en su principal obra, Vues des cor-dilléres et monuments des peuples indigenes de l'Amerique (1824). «Recientemente, se ha puesto en duda -escribió-, que los peruanos tuvieran, además de Quippus, conocimientos de una escritura de signos. Hay un pasaje en El origen de los indios del Nuevo Mundo (Valencia, 1610), página 91, que no deja lugar a dudas a este respecto». Después de hablar de los jeroglíficos mexicanos, el padre García añade: «Al principio de la Conquista, los indios de Perú se confesaban pintando caracteres que hacían una relación de los Diez Mandamientos y de las transgresiones cometidas contra ellos». Es posible concluir que los peruanos estaban en posesión de una escritura de imágenes, pero que sus símbolos eran más burdos que los jeroglíficos mexicanos, y que, en términos generales, la gente hacía uso de los quippus. Humboldt también contó que, estando en Lima, oyó hablar de un misionero llamado Narcisse Gilbar que había encontrado, entre los indios panos del río Ucayale, al norte de Lima, un libro de hojas plegadas, similar a los que habían utilizado los aztecas en México; pero nadie en Lima podía leerlo. «Se decía que los indígenas le contaron al misionero que el libro hablaba de antiguas guerras y viajes.»

En 1855, Ribero y Von Tschudi dieron cuenta de otros descubrimientos y concluyeron que en realidad había existido otro método de escritura en Perú además de los quipos. En una obra que Von Tschudi hizo por separado hablando de sus propios viajes en Reisen durch Südamerika, éste habla de la emoción que sintió cuando le enseñaron una fotografía de un pergamino de piel con marcas jeroglíficas. El pergamino real lo encontró en el museo de La Paz, en Bolivia, e hizo una copia de la escritura que figuraba en él. «Estos símbolos me provocaron el mayor de los asombros -escribió-y estuve durante horas delante de este pergamino de piel», intentando descifrar «el laberinto» de su escritura. Determinó que la escritura comenzaba por la izquierda, después continuaba en la segunda línea desde la derecha, en la tercera línea volvía a comenzar desde la izquierda, y así sucesivamente, serpenteando. Concluyó también que estaba escrito en la época en que se adoraba al Sol; pero no pudo ir más lejos.

Debemos pues creer con mucho fundamento historico que parece que queda confirmada la existencia de una o más formas de escritura en el antiguo Perú. Así pues, también a este respecto, la información proporcionada por Montesinos demuestra ser correcta, y una forma de escritura antigua son los Petroglifos de Huancor y muchos otros en nuestro histórico pais el Perú.

Mini Galería Huancor.

Salvemos el Arte Rupestre.

Los peruanos, debemos instar a las autoridades competentes a desempeñar un papel más activo en la preservación de la herencia cultural de la humanidad que representa el arte rupestre del Perú, amenazado por la negligencia, por los ladrones y traficantes de tesoros arqueológicos. Hay que destacar que este arte muestra el surgimiento de la imaginación humana. “Es un tesoro de valor incalculable e irremplazable”. No obstante este valor, el arte rupestre peruano se encuentra gravemente amenazado y su futuro es incierto. “Quizá la mayor amenaza sea la negligencia”, y nosotros como ciudadanos del Perú debemos tomar parte activa en la preservación de nuestro legado cultural. Somos concientes de que la falta de recursos combinada con la carencia de interés por parte de las autoridades ha dejado gran parte de estos sitios desprotegidos del vandalismo.
“Debemos salvar este patrimonio cultural antes de que sea demasiado tarde”.
Además de los gobiernos, los líderes del sector privado y las fundaciones sin fines de lucro, así como los particulares, debemos contribuir con recursos y experiencia en el proyecto de salvaguardar este arte primitivo.
SALVEMOS HUANCOR!

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